En Tixtla, Guerrero , las zihuatatayotas forman parte de un conjunto muy antiguo de relatos que mezclan el agua, la noche y las mujeres-espíritu. Allí no se les ve como simples fantasmas, sino como presencias que habitan la Alberca , un sitio sagrado de manantiales rodeado de ahuehuetes, donde desde tiempos prehispánicos la gente iba a bañarse, descansar y curarse. Los viejos de Tixtla dicen que cuando cae la noche la Alberca deja de ser sólo agua . Se convierte en un lugar